viernes, 4 de febrero de 2011

Y aunque disponga del legítimo derecho de pasar los consiguientes años de mi vida durmiendo arrinconada en tu pecho, independientemente de que haga o no calor, te comprometo a seguir sorprendiéndome en cada pequeño detalle así como yo me responsabilizo de continuar arreglándome en el reflejo de la ventanilla de cada coche cinco minutos antes que nos encontremos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario