Es cierto, la vida es así…
Unas veces un torbellino que nos maravilla, como una vuelta de tiovivo durante la infancia.
Otras un torbellino de amor y de ebriedad, cuando se duerme uno en los brazos del otro en una cama demasiado estrecha después de tomar el desayuno a mediodía porque se ha hecho el amor mucho tiempo.
Y otras un torbellino devastador, un tifón violento que intenta arrastrarnos hasta el fondo cuando, sorprendidos por la tempestad en una cáscara de nuez, comprendemos que estaremos solos para hacer frente a la ola.
Y que tenemos miedo.
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